Capitulo 1 - FPMV

Mamá subió suavemente a la colina. Vestia con unos zapatos de tacon alto y un
vestido color blanco. Fue recibida por el olor dulce y familiar... que le cosquilleó
en la punta de su nariz y la condujo hasta allí.
Justo allí la recibió el paisaje más hermoso del mundo entero. El sol brillaba en
todo su esplendor y ella se sujetaba firmemente de un arbol que en lugar de
dar manzanas, mandarinas u otras frutas tenia billetes de todos los valores
como hojas.
Después que tuvo ese sueño, mamá fue inmediatamente a comprar la lotería.
Sin embargo, me tuvo a mí en lugar de ganarse la lotería. Sólo a mí.
En una reunion familiar estaban todos en la sala. Mi mamá me puso un vestido
color rojo y recogio mi cabello en dos coletas. Tenía apenas 2 años de edad.
Me acerque a la mesa y tome un billete que estaba sobre ella. Ante ese movimiento
resbale y caí al suelo. Todos a mi alrededor soltaron un gritito ahogado y mamá
corrio a levantarme. Yo, sonreía. Tenía en mi mano izquierda aquel billete de la mesa.
Adoro completamente el olor del dinero.
A la luz de la luna. Se metía la noche y traía consigo una niebla de terror. Dos niñitos
con capas de sabanas se escabullian por la parte trasera de mi casa. Traían
palos en sus manos y sus caras no reflejaban otra cosa más que miedo.
Llegaron hasta mi y del susto iban a gritar pero tape sus bocas antes de que emitieran
sonido alguno. Yo tenía 8 años y los muertos no me asustaban.
Por fin estabamos en la sala de funeraria. Una caja estaba frente a nosotros completa-
mente cerrada. Los niños se miraban sorprendidos. Yo lo tomaba como cosa de todos
los días. Como si los muertos me hicieran daño.
Tome mi urna de ahorros y la estire a ellos.
-¿Que es esto? - pregunto el más bajito.
- Esto es esa "cosa" para guardar las cenizas de las personas muertas. - le contesto
el otro con cara de horror.
Llevaba grabado: Tesoro de _______
Lo abrí y ellos saltaron hacía atras del asombro.
- Dinero - exigi
Buscaron en sus bolsillos y depositaron unos billetes sobre los tantos que ya tenía
la urna. Di media vuelta y me acerque al ataud. Ellos me imitaron. Tome la tapa y
la abrí sin temor. Dentro estaba una mujer totalmente blanca con los ojos cerrados.
Los niños gritaron con horror y corrieron del lugar.
- Tontos - dije mirandolos huir. - Ya pagaron por ver a la abuelita. ¿Por que se
escaparon? De todas formas, ¿Que tiene de aterrador la abuela? ¿Cierto? - acaricie
dulcemente su cabellera plateada.
Adoro completamente a la gente muerta. Gracias a la gente muerta, mi papá puede
hacer algún dinero. Es el dueño de la funeraria "El compañero de viaje". Y yo
tambien.
En el salón de clases solo para mujeres la maestra nos daba un anuncio.
- En verdad lo siento mucho por todas ustedes... tener que partir tan repentinamente.
Todas la chicas a mi alrededor lloraban o intentaban ocultar sus tontas lágrimas. Yo
miraba firmemente a la profesora con mi ojos secos.
-Sin embargo ahora para mi... comparada con la idea de convertirme en profesora
la idea de convertirme en una esposa es más apropiada.
Llevaba puesto mi jumper azul sobre mi camisa blanca escolar y una trenza de lado
sujetando mi cabello rizado y negro. La corbata roja me apretaba un poco pero eso
era lo de menos.
- A mi esposo no le queda mucho tiempo ahora. - dijo la profesora con la voz
quebrada. - Antes de que deje este mundo... mi deseo es estar a su lado acompa-
ñandolo... ¿Pueden entenderlo todas? - pregunto en voz alta.
- Si profesora - contestamos al unisono.
- Bien, no lloren mas. Dejen que eso sea una despedida. Digan lo que quieran
decirme. - Levante mi mano decidida y la profesora con una cabezada me dio
la palabra. Deje mi asiento para pararme.
-Porfavor deje que nuestra familia se encargue del funeral. - Ella junto con todas
las chicas del salon me miraban fuiriosamente.
Para otras personas, muerte es sinónimo de lágrimas. Para mí, es un asunto diario.
Saliendo del colegio me dirigi al motel Princesa. Toque la puerta y me abrio una señora
regordeta con un labial barato color rosado y mirada perdida.
Dos muchachos me vieron entrar.
- ¿Que no es esa _____?
-Si.
- ¿Que esta haciendo en un motel?
- ¿No sabes? Ella es muy conocida por aqui.
-¿Conocida? ¿Porque?
- ¿Cuantos dias han pasado? - Pregunte a la mujer.
-Cuatro días - me contestó.
- ¿Cuál es el número de la habitación?
-Número 211 - dijo mirando a su lado izquierdo para que yo me ubicara.
- Déme las llaves - estire mi mano. Ella giro su gordo cuerpo hacia tras tomandolas.
Me las dio, sonreí y caminee al cuarto.
- Llame a la policía - sugerí entregando las llaves con un cuadro amarillo que decía
211.
- Oh dios, me estoy volviendo loca. - tomó las llaves abatida. - Realmente no debí
haber aceptado a una mujer joven que se registró sola. ¿Cómo voy a hacer negocios
si la gente sabe que alguien murió en esa habitación? - la mire indiferentemente. Ella
bufó y me entregó unos cuantos billetes.
- Aumentó a 300 pesos. - le dije mirando los 200 que me habia dado.
-¿Qué? ¿Me estás pidiendo más solamente a mí? - preguntó indignada.
- ¿Entonces quiere verificarlo por usted misma la próxima vez? - Rodó sus ojos
y saco de su bolsita morada 100 pesos más.
- Llámeme de nuevo si hay algo. - Sonreí y olí el dulce aroma del dinero.
Me dirigí al río y me lancee para nadar. Hay muchos ahogados durante el verano.
Después fui al cafe de la señorita Lucía con mi madre a un lado.
-¡Usted debe ser responsable por eso! - gritaba mi madre a la excentrica mujer. Lle-
vaba puesto un vestido color amarillo pollo, una mascada de estampado de cebra
y una pañoleta con lentejuelas en su cadera. - ¡Escúpelo! Es el dinero de ______-
-Echa un vistazo... ¿Cómo escupo algo si no tragué nada? - abrió su boca simulando
que no tenía nada dentro.
- ¿No dijiste que le pagarías con intereses? ¿Cierta cantidad de intereses? - insistia
mi madre. Yo solo miraba a Lucía con odio.
- Eso es lo que pensaba también. Pero no esperaba que las cosas se pusieran de
esta manera. - cruzó sus brazos sobre su pecho y gritó - También soy una
victima, una víctima. - un motociclista pasó a nuestro lado y Lucía dejo su cara
de sufrida para sonreirle majestuosamente y saludarlo. Eso saco de quicio a mamá.
-Tu... ¿Qué estás haciendo? ¿No puedes ver que casi estoy soltando mi último sus-
piro? - puso sus manos en el pecho intentando calmar su respiracion. Yo solamente
miraba a la mujer enfrente de mi desdeñosa.
-¿Tienes miedo de que la gente no sepa que eres la jefa de una funeraria? Hablando
así del último aliento. Si fuera tan fácil. ¡Tu familia ya se estuviera quedando en un
edificio alto!
-¡¡¡Lucía!!! - gritó mi mamá. Ella se tapo los oídos.
-¡Casí se me reventaron los tímpanos! - se quejó - ¿Que quieres que haga? ¿Y si me
vendes a una isla desierta? ¡Vendeme a una isla desierta y toma el dinero! - retó a mi
mamá con la mirada.
-¡No me importa si te vas a una isla desierta o a la montaña! - contestó haciendo que su
falda guinda volara con el viento. - ¡Solo apurate y devuelvele el dinero a mi hija! ¿Sabes
que dinero es ese? ¡El que estuvo reuniendo desde niña! ¡Nunca nisiquiera se compro
un caramelo! ¿Sabías eso? - mi mamá habia explotado.
-Por supuesto que lo sabía. ¿Quien no sabe que ____ esta poseida por el fantasma
del dinero? - sonrío malevolamente.
-¿Que? ¿Fantasma del dinero? - mi madre estaba por colapsar. - ¡Una mujer como tu!
Realmente... - Se acercó a Lucía con la intención de bofetearla pero la detuve justo
a tiempo.
- Es mi dinero... ¿En verdad no volverá? - pregunte con un hilo de esperanza. Ella solo
se rio fuertemente.
-¿Como puede ser posible que vuelva? No tiene piernas. - sonrio y yo caí
al suelo desmayada.
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Bueno aqui les dejo el capitulo 1 despues de casi un año sin subir ._. No tengo excusas ni perdones. Espero les guste.
Macy Nosa

















